La historia de las FARC-EP está íntimamente ligada a la historia de lucha, rebeldía y resistencia del pueblo colombiano en su conjunto, porque somos nervio de su nervio y carne de su carne -como solía decir nuestro comandante Jacobo Arenas-; y en ese sentido, la historia de las FARC-EP es también la historia de una vocación, un anhelo, un clamor y de un esfuerzo continuo de paz del pueblo colombiano.

Dentro de esa epopeya del pueblo colombiano en pro de la paz, uno de sus capítulos más emblemáticos y significativos lo encarnó con su vida y obra nuestro comandante en jefe Alfonso Cano, quien fue capturado y posteriormente asesinado por las fuerzas militares del estado colombiano, por orden presidencial, tras un operativo contra su campamento el 4 de noviembre de 2011.

Para el momento de su fatídico desenlace, el entrañable camarada Alfonso era el hombre que conducía nuestra organización insurgente y junto al Estado Mayor y su Secretariado, no solo dirigía la estrategia de resistencia y re posicionaba la capacidad ofensiva del Ejercito del Pueblo, en medio de la mayor ofensiva contra insurgente lanzada jamás contra fuerza revolucionaria alguna en el hemisferio, sino que se había constituido en el gran estratega de la paz para las inmensas mayorías.

Con toda seguridad era la persona mas cualificada para haber emprendido la trascendental empresa que han sabido traer a buen puerto nuestras y nuestros Delegados en la Mesa de Diálogos en La Habana, Cuba; que hoy bajo la tutela ideológica y política de su legado continúan guiándonos por la senda del retorno a la vida civil y a la lucha política abierta.

En otras condiciones, si no fuéramos las FARC-EP ese Partido en Armas del temple que forjaron Manuel, Jacobo y las y los millares de héroes y mártires revolucionarios que sembraron la inclaudicable fortaleza moral que nos mantiene en pie de lucha, semejante golpe en los albores de un proceso de paz que con tal inicio presagiaba los mayores obstáculos e impedimentos, nos habría llevado a la renuncia inmediata del propósito que pese a todo hoy se consolida en los campos y ciudades del país, gracias a la movilización multicolor de una nación volcada por millones a las calles defendiendo las conquistas de la Mesa de Diálogos, defendiendo los Acuerdos y exigiendo su inmediata implementación.

Por eso hoy podemos decir con absoluta certeza que nuestro camarada, el Comandante Alfonso Cano, constituye uno de los mayores e irrefutables símbolos de la voluntad de paz de las FARC-EP y del pueblo colombiano.

ETERNA GLORIA A LA MEMORIA DEL COMANDANTE ALFONSO CANO.

JURAMOS VENCER Y VENCEREMOS /// VIVAN LAS FARC-EP

Columna Domingo Biohó / Cárcel la Picota de Bogotá

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