Las y los prisioneros políticos de guerra de la compañía Amir Duque de las FARC-EP, en el complejo de Cúcuta, rechazamos terminantemente la represión sistemática que viene aplicando el Gobierno Nacional a través de los temidos y violentos comandos especiales de la Policía nacional como son los del ESMAD, en contra de nuestras discriminadas, olvidadas y eternamente reprimidas comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes que pacíficamente protestan en las vías públicas de 27 departamentos del país, por el abandono absoluto de las funciones y obligaciones sociales del Estado para con sus comunidades, más el engaño y el trato burlesco con el que el Gobierno Nacional ha tratado los acuerdos pactados en anteriores paros y movilizaciones agrarias, que sin justificación alguna, ha incumplido.

La incoherencia y el doble discurso del presidente Juan Manuel Santos sobre la paz y el fin de la violencia en Colombia saltan a la vista, porque mientras dice buscar soluciones por vías civilizadas, políticas y diplomáticas al conflicto social, político y armado que lleva más de medio siglo de terror y muerte, en lugar de atacar las razones que dieron su origen, está atacando violentamente a las propias víctimas que se resisten y se niegan a seguir siendo ignoradas y reprimidas en completa impunidad, por lo cual los movimientos sociales y populares se movilizan pacíficamente por el país reclamando soluciones concretas a necesidades concretas en cada región.

Señor presidente, la paz se construye atacando el hambre y no a quien la padece, al analfabetismo y no ha quienes lo sufren, garantizándoles a las comunidades poder trabajar tranquilamente en sus territorios sin ser perseguidos, desplazados, asesinados o desaparecidos… la paz se construye es asistiendo y solucionando las necesidades básicas como la salud, la educación, el trasporte, garantizándole el mercadeo de sus productos, con subsidios, asesoría técnica agropecuaria y préstamos con moderados intereses y prudentes plazos, etc. Tan solo así es que se puede construir una paz verdadera y duradera con justicia social, y no reprimiendo, asesinando y judicializando a quienes justamente y de manera pacífica protestan y exigen soluciones. Por esta razón rechazamos el uso de la fuerza y la violencia oficial contra la minga Nacional campesina e indígena que a tan solo 7 días de su inicio, cínicamente y sin ninguna consideración, los comandos del ESMAD han asesinado a tres indígenas en el Cauca, dejando decenas de heridos, capturados y ultrajados en todo el país.

Acompañamos en su dolor y rabia a las humildes familias de los compañeros indígenas que han resultado víctimas del crimen oficial y de lesa humanidad por los asesinatos cometidos por los comandos criminales del ESMAD en el Cauca. Exigimos del Gobierno Nacional la inmediata suspensión de toda actividad violenta y guerreristas con la que pretende imponer “el supuesto orden y la ley”, judicializando y criminalizando la protesta social, especialmente contra quienes ancestralmente han sido reprimidos, despojados de sus tierras y bienes, o asesinados por las fuerzas paraestatales al servicio de terratenientes y gamonales del país.

Así como hoy, el Estado aplica contra los campesinos, afrodescendientes, indígenas y demás sectores vulnerables del país, la represión sistemática en todas sus modalidades; como el asesinato selectivo de dirigentes, crímenes de lesa humanidad, señalamientos, montajes y falsas acusaciones (léase falsos positivos), en medio de la más espeluznante criminalidad y del profundo abandono social, y ataca las protestas de la minga indígena campesina en todo el país. Hace 52 años fueron acusados cínicamente y sin razón alguna las comunidades campesinas e indígenas de Marquetalia, Río Chiquito, el Pato, Guayabero, el llano y Sumapaz, con la escusa de crear supuestas repúblicas independientes para justificar la violencia, la represión y la más antagónica operación de exterminio contra los campesinos organizados del sur del Tolima, dando origen a la heroica y patriótica resistencia campesina, que dio a la vez origen a nuestra lucha armada revolucionaria que gradualmente se fue extendiendo por todo el país, hasta formarse oficialmente lo que hoy son las FARC-EP. Con su proyecto político-militar en defensa de los derechos y la dignidad del pueblo y la Colombia de Bolívar. Estamos convencidos que si el estado y el gobierno Nacional en cabeza del presidente Juan Manuel santos, no asume con seriedad, entereza y responsabilidad sus obligaciones sociales, Constitucionales y no renuncia al ejercicio de la violencia y la represión sistemática contra sus opositores de clase, difícilmente vamos a poder alcanzar la paz a través de los diálogos con la insurgencia y construir el nuevo país que merecemos todos, en paz y en desarrollo, donde se respeten los derechos y las libertades que una verdadera democracia le brindaría a su sociedad.

Señor presidente Juan Manuel santos, señores ministros de defensa Luis Carlos Villegas, de agricultura, hacienda, minas y demás, el problema y las necesidades planteadas en la actual Minga Nacional campesina e indigna no son de carácter militar ni judicial para que le metan miles de comandos formados para el combate militar en abierta confrontación bélica, expertos en represión y el uso desmedido de la fuerza para batir a su enemigo, haciendo de enemigos a unos pobres campesinos, indígenas y afrodescendientes que desesperadamente luchan para sobrevivir en las regiones más olvidadas por ustedes. Contra quienes descargan el rigor de la represión en todas las modalidades para silenciar y acallar el sentir del pueblo, que esta siendo víctima de la criminalidad de sus comandos policiales, seriamente comprometidos en violaciones de derechos humanos. Así como del DIH por los constantes crímenes de lesa humanidad contra indefensos campesinos e indígenas en completa impunidad, que ejercían el derecho a la protesta pacífica, reclamando las reivindicaciones sociales negadas por ustedes, ofreciéndoles, como es vieja costumbre, de aplicar la violencia oficial en masa contra las desarmadas y pacíficas Mingas.

Así no se construye la paz en el país señor presidente. Así no se acabará nunca la violencia en nuestro país, así no se hace patria ni se construye el nuevo país que soñamos todos, pero tampoco se gana la confianza ni el apoyo de los colombianos al proceso de paz, porque mientras que desde la institucionalidad se siga atacando, masacrando y reprimiendo al pueblo que protesta pacíficamente por sus Derechos y necesidades insatisfechas, jamás lograremos cerrar la pagina de violencia, dolor y miseria que por más de medio siglo ha infringido tanta injusticia y ha cobrado tantas vidas en estas vergonzosa y detestable violencia ejercida en su mayor parte por la institucionalidad.

Exigimos justicia, respecto y garantías para el libre ejercicio de la protesta social, así como castigo para los criminales del pueblo y contra quienes hacen oídos sordos al clamor popular, negándoles las soluciones que están a su alcance y bajo su responsabilidad.

Compañía Amir Duque de Prisioneros Políticos de guerra de las FARC-EP.

CÚCUTA, JUNIO 06 / 2016.

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