Cabalgaba América al ritmo acompasado de Gobiernos concebidos en cantones militares auspiciados por el genio violador e intromisivo del pentágono.

Colombia no terminaba de llorar la pérdida de uno de sus hijos más dilectos; las clases políticas percibían en el hombre a un futuro e incomodo adversario.

El Bogotazo, como se conoce más comúnmente a lo que generó el magnicidio que sería el principio del sempiterno holocausto que sin tregua hoy cumple 69 años de horror, reconocidos actores asesinos de una Institucionalidad Colombiana como los CHULAVITAS de la policía (como la historia triste mente los reconoce); apoyados estos por los “pájaros” de la Violencia -”Versión antigua del parlamentarismo de A.U.V de los años 90-.

Luego en jugada de táctica criminal para pacificar el país le es entregada la presidencia de la República a la bota militar, como quien dice “apaguen el incendio con gasolina”, pero como el cinismo y la canallada no tienen límites; los mismos que subieron al gorila, ellos mismos lo bajaron, habría una repartija que por 16 años garantizaría la estadía en el poder alternándoselo cuatro años cada uno, Liberales y Conservadores.

De esta forma el universo plural de los disensos quedaba circunscrito al cavernícola pensamiento consensuado entre los Godos, ya que las únicas ideas liberales del momento habían sido asesinadas el 9 de abril de 1948.

Terminaba una década para el olvido; que no podíamos olvidar, pues teníamos la obligación de contarla muy bien para no tener la desgracia futura de tener que repetirla. Así entre historias de horror y olvido una buena nueva recorre la geografía americana, un pequeño país se había hecho gigante emergiendo colosal en las barbas mismas del más brutal y asesino de los imperios que tenga noticia los tiempos modernos -EEUU de América-.

La burguesía mundial tembló, retorció cual víbora en aceite caliente. La clase de los desposeídos celebramos el hecho jubiloso, ese acontecimiento era muestra fehaciente de que la lucha por un mundo mejor estaba al alcance en la medida que se luchara por él.

Cuba no fue una moda que despertará el sentimiento aventurero de unos cuantos; pues así nos lo quieren hacer ver los poderosos, los que se abrogan el derecho de pensar por los demás, por que son los propietarios de los medios para hacerlo.

Lo que hizo Cuba fue demostrar que se podía incidir en el rumbo de la historia, que con sacrificio y perseverancia optaron por un mundo donde las utopías pueden hacerse realidad en la medida misma que seamos capaces de luchar por ello.

Cuba con su logro dijo a los pueblos del mundo ¡Levántate y lucha, un mundo mejor es posible!

Con todo lo que celebramos el triunfo del pueblo Cubano y la admiración por ellos, tenemos que decir que la conformación de las FARC-EP se fue gestando mucho antes de su triunfo, y sin temor a equivocarnos, decir que somos hijos de una dialéctica de lucha que comienza a madurarse iniciando la década de los 50, no es un exabrupto.

Con las heridas abiertas y los corazones arrugados por el dolor que causan doce años de horror infringidos por nuestra criminal clase dirigente, saludamos los años 60, con ese sabor agridulce que produce la mixtura del temor y la esperanza.

Ordenaba el Gobierno Nacional a sus Fuerzas Militares y de Policía, ocupar unas Repúblicas que según su decía , se gustaban en alguna parte de la geografía del Tolima y Caquetá cuyo componente social era de Chusmeros y mal nacidos.

Jamás se dijo que eran campesinos desplazados por esa violencia , que ellos mismos habían propiciado doce años, antes que devastados por el dolor y el miedo, habían concurrido en su desplazamiento a ocupar unas cornisas que en condiciones diferentes nadie ocuparía.

El brutal asedio graduó a humilde campesinos en campeones de la supervivencia y el escape, dándose como respuesta la conformación de las Autodefensas Campesinas, única forma de preservar la vida a tan vil agresión. No entendía está humilde población por que eran perseguidos por aquellos que tenían la obligación construccional, moral y humana de protegerlos. La Colombia de nuestra historia era rural en un 70%; ignorante en un 85%, los niveles de alfabetismo rondaban cifras de vergüenza.

Dado que la persecución no amaina el desplazamiento y el crimen campean y son el pan de cada día, una metamorfosis obligada surge en el pensamiento de nuestros héroes, ya no seriamos más autodefensas, tendríamos que ser más ofensivos, quedaba atrás la historia de Marquetalia y Río Chiquito, también quedaban atrás los grandes desplazamientos de campesinos en masa huyendo por salvar sus vidas.

Ahora, si queríamos seguir con vida tendríamos que entrar en guerra; una guerra que no sabíamos como terminaría, pero que por justa y necesaria habría de abordarse; no quedaba alternativa, o peleábamos o moríamos.

Así, bajo premisas obligadas de luchar o morir nacen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC- EP y con ellas nace la esperanza de un país plural dónde cabríamos todos y donde para sobrevivir no se tuviera que huir como alternativa única.

Buscaríamos la paz como objetivo principal, al punto que daríamos la vida, en pos de la vida en paz . Bajo esa dinámica comenzamos a ser actores presentes en el ¿que hacer? diario de algunos sectores de la geografía Colombiana.

En una construcción lenta pero segura crecimos en los objetivos como en los propósitos, crecimos también en numero y comenzamos a transitar inexorablemente en trasformación dialéctica de movimiento a ejército. Fueron muchos los difíciles momentos de los que emergimos con grandeza renaciendo la marcha victoriosa.

Ya por los 80 gozando de plena salud obligamos acercamientos con gobiernos dónde el objetivo principio era la construcción de un país con equidad y paz con justicia social. Punto en el cual se traumatizada toda idea de diálogo, dado que lo que el gobierno ha querido de las FARC-EP, es la entrega sin contraprestaciones, sin exigencia; como si hubiéramos sido vencidos en el campo de batalla.

Una y otra ves nos hemos comprometido en ceses unilaterales al fuego, entregas de prisioneros de guerra sin pedir nada a cambio. Gestos conducentes a buscar salidas dialogadas han sido muchas. Pero el estado dio lectura equivocado a esto y se nos ignoró, pues el diagnóstico de los Generales es que nuestra posición era obligada por la desmoralización y la derrota en que su glorioso Ejercito nos ha sumido.

En virtud a estos juicios; cada fracaso en los acercamientos o diálogos ha ido acompañada de sendas operaciones militares en procura de demostrar que los Generales no se habían equivocado.

El ataque a Casa Verde, premonición militar de derrota guerrillera graduó a muchos de los nuestros en la conducción estratégica de tropas, situación que permitiría en el futuro inmediato golpes de contundencia nunca antes vista. En virtud de lo anterior convertimos la década del 90 en la peor pesadilla que el ejército Nacional haya vivido en toda su historia.

Conscientes de del poderío de las FARC-EP y de su grave equivocación, propician un nuevo acercamiento, petición a la que decimos presente, pues nunca diríamos no, dado que siempre hemos creído en una salida dialogada, además de haber sido propositivos de ella; pero otra ves la soberbia y la lectura equivocada, tanto del Gobierno como de su Ejército, abortaron una posibilidad de oro, para abordar el nuevo milenio con ahorro en pérdidas de vidas humanas y en paz.

Aunque siempre dudamos de la sana actitud del Gobierno respecto al proceso del Caguán, nosotros nos entregamos enteros e hicimos los aportes que eran necesario aportar para culminar con éxito tan delicada empresa; Así mientras FARC EP proponía un país en paz con justicia social, Gobierno y Ejército preparaban una gran escalada militar que ahora si asegurará su victoria.

El plan patriota no aportó nada nuevo; pues lo rastrero, criminal y ruin de las actuaciones del gobierno ya las conocíamos; también sabíamos que nuestra táctica de Guerra de Guerrillas no sería derrotada. De esta forma salimos invictos de una contienda preparada con minucia desde el pentágono de U.S.A. para nuestra aniquilación y derrota. Los crespos quedaron hechos , la mesa servida sin comensales, sin invitados, no había que festejar, ahora eran once presidentes, más todos los planes concebidos para nuestra desaparición habían sido derrotados.

En virtud de lo acontecido, la burguesía colombiana se la juega por un culebrero antioqueño que juraba que en un plazo no superior a seis meses entregaría la toalla del Camarada Manuel y la boina del Camarada Jorge como prueba de la aniquilación de las FARC-EP. Calculó mal Don Álvaro cuando creyó que enfrentar a las FARC-Ep era igual que matar Campesinos, mujeres y niños indefensos en los campos. Los seis meses se convertirían inicialmente en cuatro años de promesas incumplidas; luego en un acto violatorio de lo que habría jurado defender, y para perpetuarse en el poder, altera la construcción política en contubernio con un Senado paramilitar del cuál él era el jefe; cuatro años más para cumplir con el enfermizo sueño de acabar con las FARC, con tal empeño obligó a altos mandos militares al cumplimiento con cuotas de bajas de las FARC que jamás pudieron cumplir. Es ahí donde para saciar al demente Diosesillo implementan combates inexistentes dónde muestran como bajas en combate a jóvenes que mediante mentiras eran llevados a áreas de conflicto dónde eran asesinados y mostrados como integrantes de las FARC. Falsos positivos que hoy tienen a unos pocos tras las rejas y millonarias demandas contra el ESTADO, que al final pagaremos los pobres de Colombia, mientras el principal culpable se pasea orondo por el Senado esparciendo sus mentiras y su veneno.

Luego de que las mentiras, falsos positivos y promesas incumplidas dejaran en desuso al célebre culebrero, asume la presidencia de la República quien fuera su ministro de defensa, Juan Manuel Santos, miembro de una rancia familia política, si tenemos en cuenta que su tío abuelo fuera presidente de los Colombianos en épocas pretéritas.

Cambio de planes en la casa de Nariño generan cólicos al saliente dictador al percibir este que su seguridad democrática quedaba como él, en el desuso, dado que el entrante presidente comienza por aceptar un largo conflicto interno y a la ves es propositivo de formas nuevas de abordarlos. Con esa dinámica somos invitados a acercamiento de paz.

Guerrilla Miller Perdomo de prisioneros políticos de guerra

Columna Domingo Biohó de las Farc Ep Eron Picota Bogotá

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