“ Si sólo vemos lo que aparece como relaciones de dominación nos limitaremos en última instancia a describir sólo relaciones de dominación…¿Qué pasa cuando queremos cuestionar y trascender ?…ya no a partir únicamente de lo que aparece, sino a partir de lo que ella (la realidad) niega”

Juan José Bautista

En aquella ocasión, era un martes como hoy, cinco años atrás, y sin embargo, era un martes marcadamente diferente al martes de hoy.

Hubo todo un teatro alrededor de una captura hecha castigo mediático en tanto ya comenzaba el castigo físico.

El estudiante rebelde debía ser ejemplarmente señalado. Colombia y el mundo académico debían saber y sentir que la academia estaba reproducida para no transgredir el orden violento “legal” en su ilegitimidad establecida. Si el pensamiento crítico proscripto ya había saciado la sed de la mediocracia, ahora habría que saciarse con sus manifestaciones prácticas.

En cuestión de pocos días, una nueva realidad oculta, como tantas otras, se desplegaba en toda su magnificencia. Desde el paroxismo de la degradación humana institucionalizada sobre aquellas víctimas de la exclusión-marginación ahora convertidos en cuerpo-existencia de una nueva forma de castigo, también una nueva forma de exclusión- marginación, de negación.

Una nueva realidad negada, exterioridad dentro de la totalidad de un sistema que parafraseando a Bertrand Ogilvie, se dedica a desechar de una u otra forma su sobrepoblación, miles muriendo de sed ,frío o hambre, otros tantos más aquí, detrás de moles de concreto carcelarias donde se empieza a construir una nueva destrucción de la condición humana.

Primero la Cárcel Modelo de Bogotá, luego Eron Alta seguridad, más tarde La picota Bogotá. Distintos lugares y tiempos de una red penitenciaria cuidadosamente manejada, desplegada en y desde la profundidad de su taimada esencia corrupta, corruptible y corruptora, estatal-social- capitalista…privada. Tres momentos de un círculo vicioso que no sólo destruye existencialidades, también acaba corporalidades, hombres y mujeres en la muerte.

Sin embargo, el principio de esperanza no es sólo para el anhelo conservador de que nada cambie, anhelo de aquellos funcionarios públicos y contratistas del sistema penitenciario que esperan seguir haciendo de la degradación y muerte de estas mujeres, hombres presos y sus familias, el alimento diario de sus patológicas vidas sumidas en la mediocridad y la malevolencia.

No, la utopía como sur orientador también hace de las suyas en las manifestaciones actuantes aquí adentro de la totalidad mortífera, corrupta, opresora y violenta. El dios castigo también tiene que vérselas con rebeldes más aún dentro de sus entrañas, de sus redes de hierro y cemento. Rebeldes en todas sus condiciones y particularidades, unos rebeldes que llegamos siendo rebeldes, otros rebeldes que desde la negación de la humanidad que de sí mismos ha hecho el Estado y la sociedad, aquí adentro, se hacen rebeldes, porque para fortuna de la humanidad existen distintas dimensiones del ser rebelde, tejiendo lazos de solidaridad y lucha, porque también existen un sin número dimensiones de lo que es la lucha.

Entonces, podemos decir, que si la realidad está en constante transformación, aunque en medio de la desesperanzadora cotidianidad, no se nos parezca de tal modo, cinco años nos han dado la oportunidad de hacer en comunidad la reafirmación de nuestra condición humana solidaria contra un sistema penitenciario sin fundamento ético, del cual podemos gritar …NO NOS CORRIGE …NO NOS DISCIPLINA … AL CONTRARIO, NOSOTROS POR GENERACIONES VENIMOS CREANDO LAS CONDICIONES DE SU ENTROPÍA.

Porque ante la injusticia…hombre, tiempo y lugar no hay que permanezca inmóvil… siempre deviene equilibrio.

René Nariño

Prisionero Político de Guerra

FARC EP

Penitenciaria La Picota Bogotá

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