risioneras políticas y de guerra FARC EP Complejo Jamundí /// “Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí” -Bertolt Brecht.

Las prisioneras políticas y de guerra del complejo penitenciario de Jamundí enviamos un abrazo solidario y fraterno para los compitas y camaradas lesionados por la insensatez de los carceleros del INPEC, por los acontecimientos acaecidos el 24 de Diciembre de 2015 en la Cárcel de Arauca. Actos que simplemente generan indignación y una rabia contenida en la ignominia. Acciones como estas hacen parte de un plan estratégico de exterminio y aniquilamiento de las y los combatientes de la insurgencia englobadas en las directrices de las teorías de la seguridad nacional, impuestas desde las tierras del tío Sam, la cobardía de los esbirros recorre campante los pabellones, pasillos y calabozos. El ánimo de revanchismo los impulsa hacia su sed de sangre, atendiendo inmisericordemente a quienes sientes su dignidad y exigen respeto para sus familias. Es indiscutible y evidente que las instrucción recibida por los guardianes del INPEC y demás fuerzas especiales del mismo en sus escuelas del odio está diseñada para la violación permanente de los derechos humanos para el momento político que atraviesa el país, situaciones como las que se presentaron atienden a la falta de compromiso del presidente Santos, de su Ministro de Justicia y del Comisionado de Paz para implementar medidas de desescalamiento del conflicto que realmente benefician a prisioneros políticos y de guerra unificándolos en patios especiales en establecimientos de mediana seguridad, donde se les permita realizar actividades preparatorias para la entrada en vigencia de la justicia especial para la paz y para la reincorporación a la vida civil, además, como es conocida la disciplina de los combatientes genera una autorregulación que no daría pie a acciones violentas, al parecer la paz va por un lado y su implementación en las instancias gubernamentales y en las cárceles por otra, por la contraprestación al acallamiento de los fusiles, es la militarización de los establecimientos del sistema penitenciario, designando como directores y subdirectores a personal retirado de las fuerzas represivas del Estado. Por lo anteriormente expresado exigimos al presidente santos, al Ministerio de Justicia y del Derecho, lo mismo que a los directivos del INPEC:

Se realicen con prontitud investigaciones sobre el exceso de fuerza ejercidos sobre los prisioneros políticos y de guerra de la cárcel de Arauca, para que se inicien los procesos judiciales, administrativos y disciplinarios que conceden a solucionar con destitución a los responsables
Desmilitarizar la dirección y subdirecciones de los establecimientos del sistema penitenciario, y aplicar las recomendaciones del COMPES sobre políticas criminales, penitenciarias.
Implementar con eficacia lo estipulado en el comunicado del Comisionado de Paz, donde se plantea la reubicación de prisioneros políticos y políticas y de guerra en pabellones especiales
Crear instancias de mediaciones de prisioneros y prisioneras de guerra y sociales y direcciones de los establecimientos carcelarios, así como con los cuadros de mando del cuerpo de justicia y vigilancia de la cual también harán parte organizaciones harán parte organizaciones de derechos humanos cuya función principal es evitar la repetición de hechos tan degradantes de la dignidad humana como los sucedidos en Arauca

La Dignidad no se negocia se exige

Prisioneras políticas y de guerra FARC EP Complejo Jamundí

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