A la mujer que no se vende/A la mujer que no se regala/Pero que se da generosa/Decidida y desinteresada./A la más bella de las mujeres/A esa de principios y revolucionaria./En memoria de Beatriz, Juanita, Diana, Ana María Páez, Valentina,/Lucero palmera y demás camaradas que ofrecieron su vida por la revolución.

No solo por ser una fecha especial, sino todos los días hacer referencia a la mujer, es motivo de orgullo para exaltar su invaluable significado, cuando en ella encontramos la autora de nuestros días, a la forjadora de nuestros pasos, y por su ejemplo, nuestro temple y carácter revolucionario.

Hablar de la mujer es recoger en un muy merecido homenaje a la amiga, la compañera, al amor, la calidez y la ternura vestidas de femenino, así como a la camarada leal, de moral férrea e incuestionable, es comprender que queda corto el lenguaje, dada la infinita dimensión ante su generoso, cristalino y desinteresado desempeño en la ardua labor que como revolucionaria, emancipadora y constructora de hombres nuevos realiza a través de su heroica historia.

Y es justamente lo que dignifica y nos trae a la mente los ejemplos de mujeres de estatuas gigantescas como la cacica gitana “La Pola” Policarpa Salavarrieta, – La Coronela, la “libertadora del libertador” Manuelita Sáenz- La altiva Manuela Beltrán, “la flor del trabajo” María Cano, Tania la guerrillera, la guerrillera Patricia Cano, las cubanas Haydee Santa María y Celia Hait, la Chola Domitila en el Perú, las madres y abuelas de la plaza de mayo en Argentina, y millones de heroínas y mártires que han ofrendado su vida y libertad, que se han negado y se niegan aún, desde los calabozos el destierro y la tortura, a bajar la cabeza y resignarse al sometimiento tiránico dictado como política de estado desde el imperio, o a meramente posar mansas como artículos suntuosos y objeto mancillado por un sistema que la vulgariza, explotándola y exponiéndola como simple mercancía.

Por esto, porque no acepta un futuro incierto para nuestros hijos, para nuestra patria grande que es América, por que no concibe parirle mansos brazos de trabajo esclavo al oligarca, o adiestradas marionetas vestidas de camuflado al cuartel del guerrerista general. Su mano firme y solidaria de mujer mujer, se alza rebelde y decidida empuñando el fusil guerrillero, como única alternativa para alcanzar la anhelada paz con justicia social que ella al igual que todo el pueblo Bolivariano y el internacionalismo proletario sin descanso y con vigencia reclama.

En la mujer combatiente guerrillera, habita la obrera, la campesina así como la estudiante, la profesional y la artista. Con su huella en la trocha clandestina deja también la marca de la maestra, la novia, la esposa… las madres, la empleada doméstica – mas no domesticada- , la desempleada, la médica, la enfermera, el rastro de la niña de la calle, o de la que obligada por el hambre permanece plantada en la esquina de un callejón miserable que la oferta y la demanda.

En la trinchera, en el combate urbano y rural, en cada bala por ella disparada, es la indígena, rauda, plomo y cobre, y la negra que en la explosión de la pólvora hace sentir su presencia y sentencia declarada.

En su equipo lleva un libro que la ilustra, le habla de Marx, Lenin, Bolívar, El Che Guevara y de Tania…

Una carpa de campaña donde noche a noche lee, repasa y sueña con su utopía, la de todos, la que un día no lejano será por fin y por su invaluable ayuda conquistada.

El lenguaje se queda corto para hacerle un homenaje este 8 de marzo a mi querida camarada.

FRANSISCO JAVIER RIVERA (JULIO MARQUETALIA)

PRISIONERO DE GUERRA FARC-EP

COMBITA BOYACA – PATIO 1

-¡Mujeres! Mujeres revolucionarias-

Genero de heroínas… hijas de la cacica Gaitana

Las quisieron en silencio

Tristes, apagadas

Sumisas, domesticadas, alineadas…

Pero ellas salieron

Meticando el cuerpo en el alma

Un rayo de sol

Hace nacer la mañana

Rompiendo lo oscuro

Dejando ver la esperanza

Aire de pañuelos

De rondas que no descansan

¡Que va a descansar una madre cuando ama!

¡Digna! Digna de resistir

A la miseria que avanza,

Pelearle al poder

Con memoria necia, recia y esperanza

Como aquel capullo, colores de pacha mama

Abriendo sus manos de margaritas

Ante el miedo grito

Y el silencio la palabra

Manos, pañuelos y memoria como armas

Duras pero tiernas

¡Mujeres, mujeres que no descansan!

La plaza ya pide su ronda caricia y danza

¡Su voz como el himno de libertad!

Ellas, dignas

¡Muy dignas de resistir!

A la miseria que avanza

Pelearle al poder

Con memoria, pujanza femenina y esperanza.

¡Mujeres, mujeres muy mujeres son ellas!

¡las revolucionarias!

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